Friday, January 29, 2010

Construyendo buenas relaciones

1. Las relaciones con tus colegas del Equipo

Los obreros transculturales de hoy viven con una red de relaciones. Hay relaciones con los líderes del campo, la iglesia enviadora, la iglesia anfitriona, los que apoyen en oración, el equipo del campo, y a lo mejor un equipo de ministerio. Veremos algunas de estas relaciones para ver cómo pueden ser mantenidas de una manera que glorifica a Dios.

Relaciones con tus colegas

El cuadro tradicional del obrero fuera de su país, sentado solo debajo de una palmera, rodeado por una multitud de oidores atentos, es un cuadro falso e individualista. Todos formamos parte de un equipo. Necesitamos mantener un compromiso para construir relaciones buenas en el equipo. Como vimos en el capítulo anterior, es difícil mantener tales vínculos en el equipo, pero son vitales para cumplir exitosamente nuestro llamado espiritual. Hay muchos retos. Nuestros equipos multiculturales nos ponen lado a lado con diferencias muy marcadas de trasfondo, cultura, oportunidades educativas, beneficios económicos, y mucho más. La estructura transnacional de algunos de nuestros equipos pone colegas en países diferentes y trabajando en contextos diferentes mientras ministran a la misma etnia. Se necesitará esfuerzo para entendernos mutuamente. Las investigaciones consistentemente muestran que una de las razones principales por renuncios evitables del campo es la de no poder llevarse con los compañeros (Ve Demasiado Valeroso para Perder, por Taylor).

Relaciones con los líderes del campo

Tus líderes fueron nombrados por el consenso del equipo por un periodo de tres años. El liderazgo no es una tarea ni autoimpuesto ni fácil. El nuevo obrero llegando al campo debe estar preparado para reconocer la función y la autoridad de los líderes, y para apoyarlos de todo corazón en su deseo de cumplir su tarea como la describe Ps y P. Recuerda Hebreos 13:17, que habla de nuestro deber (la obediencia y la sumisión) a la luz de su responsabilidad (mirar por nosotros y rendir cuentas). Puesto que algunas de las tareas principales de los líderes son para cuidar, supervisar, aconsejar y guiar, siempre debes estar abierto para compartir tus preocupaciones y problemas con ellos. Entre más abiertos somos, más ayuda recibimos.

Si tienes ideas nuevas para el desarrollo de la obra, compártelas primero con tus líderes, antes de buscar implementarlas. Mantén a tus líderes al día, especialmente en los primeros días después de tu llegada, para que tu ministerio futuro se pueda determinar sobre la base de todos los factores relevantes: la necesidad del campo, oportunidad, las aspiraciones de la iglesia nacional, tus dones y convicciones personales. No olvides informar a tus líderes de cualquier movimiento o ministerio que hagan que te ausentes de tu lugar de residencia normal (Ps y P 8/3.2.1.7). Cuídate de no crear vínculos exclusivos con tus compañeros que aíslan los líderes. No concuerdes en guardar secretos de ellos.

2. Relaciones con la gente de tu propio país

Es esencial que mantengas abiertas las líneas de comunicación con los que están en tu base: la iglesia que te envió, los que oran por ti, y los que contribuyen a tu ministerio. He aquí, algunas reglas para una mejor comunicación:

Tu iglesia enviadora

Tu iglesia enviadora debe tener un vínculo especial con tu situación, y estar familiarizada con tu ministerio y tus preocupaciones. Aunque los pastores a menudo no son buenos para escribir, ellos aprecian mucho tus comunicaciones. Escríbelos de cuando en cuando. Tu iglesia local merece mucho más que solamente tu carta de oración. Considera la posibilidad de establecer una lista de circulación limitada que consiste de amigos especialmente interesados con los que te comunicarás directo del campo con más frecuencia (por ejemplo, mensualmente, o cuando tienes alguna noticia especial para compartir), añadiendo una sección para comentarios personales. Investiga la posibilidad de establecer un vínculo por medio del correo electrónico, facsímile o por teléfono internacional, o posiblemente podrías enviar un video.

Los apoyadores en oración y finanzas

Se debe reconocer rápidamente las donaciones, y en la carta se debe ir más allá de solamente dar noticia de haberlas recibido. Da información en la carta que inspira fe y oración. Tal vez estás muy ocupado, pero no olvides este asunto tan importante. Algunos obreros han perdido apoyo y apoyadores porque no fortalecieron estos vínculos tan vitales. ¡No tomes por sentado a tus donadores!

Los que oran por tu ministerio deben sentirse participantes vitales en lo que haces. Entonces, asegúrate de que tengan información importante. ¿Cada cuánto? Probablemente una carta cada tres meses es el mínimo básico. Una carta de oración debe dar noticias de interés personal junto con la información general. Sé abierto y franco, caloroso y humano. Entre más claro el cuadro que das, más enfocada e intensa será la oración. No temas de hablar tanto de las derrotas como de las victorias. Varia tu estilo: haz que un circular sea descriptivo, que otro habla de un tema específico, otro de las personas, etcétera. El uso del correo electrónico te ayudará poder dar información muy actualizada sobre eventos actuales. Pero, ¡cuidado con sobrecargar! No abrumes a tus socios de oración con demasiada información muy a menudo, o ¡puedes perderlos en lugar de cultivar oración efectiva!

Al escribir, evita la crítica del Gobierno, la gente y las condiciones de tu país anfitrión. Recuerda que tus cartas pueden caer en manos de oficiales que están hostiles en cuanto a tu trabajo. ¡Los correos electrónicos no están más seguros que las tarjetas postales! Que tus preocupaciones políticas lleguen a ser oraciones.

Sirve a aquellos que oran por ti, y que dan para tu ministerio, en orar por ellos y en animarlos en el Señor, sin predicarlos. “El alma generosa será prosperada; y el que saciare, él también será saciado” (Prov 11:25 RV).

La Base de Envío

Asegúrate de que la Base de Envío reciba regularmente información en detalle de lo que estás haciendo. Piensa en ti mismo como el vínculo del Señor entre el campo y la Base de Envío. Por supuesto que los líderes del campo harán comunicación oficial con las bases, pero tu vínculo personal será el canal por medio del cual llega información vital y (¡así se espera!) de inspiración. Escríbelos regularmente acerca del progreso en el campo y también de tu propio ministerio personal. Imagina que trabajas en la oficina de extensión (publicidad), y piensa en lo quisiera saber:

(a) ¿Quiénes son el personal del campo, y dónde están? ¿Qué tipo de vínculos tienen con las iglesias nacionales? ¿Cómo es el clima espiritual del país, y la situación política y económica? ¿Qué planes tiene el campo para avanzar? ¿Hay algunos proyectos especiales? ¿Qué provisión hay para la educación de los hijos? ¿Hay necesidades para personal, asuntos específicos para oración, oraciones contestadas recientes, y puntos para alabanza?

(b) Observa los requisitos de tu Base de Envío en cuanto a la frecuencia de los informes, y da una copia a tus líderes del campo. Si tu Base tiene otras sedes regionales, procura asegurar que la información también llegue a ellas. De vez en cuando, prepara una presentación audiovisual (diapositivas con casete, video o generada por computadora) para enviar a la Base de Envío para ser usada en la sede y en grupos de oración de tu Organizacion.


3. Relaciones con creyentes nacionales y la iglesia nacional

Cultivando relaciones con colegas nacionales

Generalmente, es preciso que nuestro ministerio en el evangelismo y la plantación de iglesias se lleve a cabo con obreros nacionales en una cooperación que sea lo más cercana posible. Confía en Dios que Él levante tales obreros, que te ayude capacitarlos y establecer buena comunión y buenos hábitos de trabajo con ellos. Haz caso de sus consejos en tu ministerio. A veces puede ser que te recomiendan que abstengas de visitar o ministrar, puesto que tu presencia podría perjudicar la predicación del evangelio. Pide, y muestra un aprecio por el consejo. Tu actitud nunca debe ser una de ‘amo/siervo’. Puede ser que por un tiempo es una relación de ‘padre/hijo’ o ‘madre/hija’, pero confía en el Señor de que pronto florezca una relación más madura, de colegas interdependientes.

No manipules a los obreros nacionales con fines egoístas: da crédito a quien se lo merece, y muestra aprecio cuando sea apropiado. En las cartas que envías a casa, reconoce el valor del trabajo de tus colegas nacionales. Busca hacer crecer su imagen: el hecho de que ellos sean aceptados y alabados es también crédito para ti. Ve como Pablo le alaba a Timoteo al escribir a las iglesias. Sé un hermano mayor y un entrenador (y aprendiz también), pero evita causar que ellos dependan de ti. Constantemente dirígelos a que tengan fe en Dios.

El apoyo financiero de obreros nacionales

Aunque es bueno tener colaboradores nacionales, e involucrar a los nuevos creyentes en el ministerio lo más pronto posible, hay que tener mucho cuidado en nombrar a los creyentes nacionales como colegas de tiempo completo, especialmente si los extranjeros son los que los pagan. No se debe establecer tal tipo de relación ministerial sin involucrar a los líderes maduros de la iglesia nacional experimentados en la selección de obreros prospectos. Establecer un precedente de los extranjeros ‘empleando’ a los evangelistas y plantadores de iglesias nacionales con fondos del extranjero, obstaculiza el desarrollo de una iglesia indígena.

Nota: En algunos contextos, el uso de la palabra ‘nacional’ para referirse a la gente local puede llevar un sentido negativo. En estas situaciones es mejor hacer referencia a ‘locales’ o específicamente a ‘ghaneses’ o ‘creyentes brasileños’. Evita una actitud de ‘ellos’ y ‘nosotros’.

El involucrarse en una iglesia nacional local

Es bueno que expreses tu membresía de la Iglesia más extensa con participar en la vida de una iglesia local. Aunque tengas un ministerio que es más extenso que el de una sola congregación, añade tu peso a una que será tu iglesia local. Debes estar disponible para ser consultado y para un papel de enseñanza dentro de esa asamblea local, pero ten cuidado de no tomar las riendas de la iglesia. Recuerda que es posible que en algunas situaciones tu opinión tenga el peso de cinco de tus hermanos nacionales, así que no seas rápido para dar tu opinión; más bien ayúdalos a encontrar la voluntad de Dios al dirigirlos hacia la Palabra de Dios.

Cuando una iglesia nacional es tu aval

En algunos países la iglesia nacional es tu aval. Como tal, tiene responsabilidad para ti delante del Gobierno. Dales a los miembros su debido respeto y honor. Recuerda que es solamente con su aprobación que puedes seguir ministrando en el país. Por lo tanto, haz todo lo posible para establecer una relación amable con los líderes de la iglesia nacional. Busca su consejo en cuanto a maneras de trabajar y de estrategias, y respételo. A todo costo, evita una actitud superior, que los llevará a pensar que eres tú el que hace las reglas, o que eres el patrón, y que ellos son los obreros. Ese día en misiones ya pasó hace mucho. Llegamos como colaboradores y siervos de la iglesia, no como amos. Si hay hostilidades en el país, sométete al consejo de la iglesia nacional con respecto a quedarte o salir.

El involucrarse con creyentes nacionales locales

Demuestra tu disposición en Jesucristo para recibir aun a los creyentes más humildes de la iglesia con visitarlos, y con confraternizar con ellos. Utiliza sabiduría en tu apoyo económico de la iglesia local. Si tu diezmo tiende a ser mucho más que lo que dan los demás, y hace que la iglesia depende de lo que tú das, sería aconsejable dar parte de tu diezmo a otros proyectos especiales, o canalizarlo por el concilio central de la iglesia. ¡No seas una persona de ‘sola la iglesia local’! Sé igualmente leal a tus colegas de WEC, y a la iglesia nacional, porque ellos y tú forman un solo cuerpo de Cristo en tu área de servicio.

No hay sustituto para el amor cristiano. No son sustitutos un buen conocimiento gramatical del idioma, ni familiaridad con la cultura ni predicaciones buenas. Podemos distinguir un amor y compasión sinceros de lo falso. También lo pueden hacer nuestros hermanos de otra cultura. Trátalos como individuos, y no como solamente ‘unidades con almas’ o como ‘miembros de la iglesia’ para quienes trabajamos: Dios es Dios del individuo. Toma tiempo para aprender sus nombres, conocerlos, identificarte con sus problemas, entender cómo piensan. Demuestra tu preocupación por ellos en ayudarlos en los problemas prácticos que tienen, por ejemplo, con su vivienda, la escuela o transporte. Sirve más a los demás de lo que te sirves a ti mismo.

Los cristianos nacionales necesitan tiempo para aprender acerca del obrero extranjero. ¡No han tenido un curso de orientación acerca de él! Ten confianza en que el Espíritu Santo trabaje en las vidas de los demás cristianos así como lo hace en la tuya. Son capaces de ser guiados por el Espíritu Santo, y de guiar a otros. No te aferres a tu ministerio una vez que son capaces de continuarlo. Siempre debemos poner la capacitación muy arriba en la lista de metas, para que ellos puedan tomar el ministerio lo más pronto posible.

Habla en confianza con tus hermanos nacionales, abiertamente pero con sabiduría. Sé cauteloso en hablar de personalidades y de tensiones en el equipo con los que no tienen un conocimiento pleno del trasfondo. Comparte los problemas del trabajo, y si es posible, aun los problemas personales. Así, edificas la confianza. Enfrenta los problemas. No los dejes, ni permite que sean escondidos. Es una manera falsa, de corto plazo, para construir las relaciones. El amor habla la verdad. Estés dispuesto para aprender de los nacionales. Acepta su ministración hacia ti tanto espiritual como material en tu andar diario y mensaje. No pueden crecer si no los permitimos la bendición de dar tanto espiritual como materialmente. Nunca podemos enseñar nada si no estamos dispuestos a ser enseñados.

4. Donde todavía no hay una iglesia nacional establecida

En las situaciones pioneras, donde no hay iglesias, o donde el número de creyentes nacionales todavía es poco, obviamente el obrero extranjero se ve más limitado en su influencia directa. Si el número de extranjeros domina las reuniones de los pocos creyentes nuevos, es probable que estorbe la creación de la iglesia nacional. Lo que puede ser la manera clave en las primeras etapas de la plantación de la iglesia es el discipulado uno a uno, y el mentoreo de los nuevos creyentes, sin necesariamente asistir a sus reuniones de adoración. Una situación política de restricciones puede requerir la ausencia total de los extranjeros de las reuniones de los creyentes. En tales situaciones, el obrero extranjero necesita hallar su sostén espiritual aparte de un culto de la iglesia.

SUGERENCIAS PARA LA APLICACIÓN

1. Repasa tus relaciones con tus colegas, tus líderes de campo, tu iglesia enviadora, los que oran por ti, tus apoyadores financieros, y tu Base de Envío. Anota cómo estás activamente construyendo relaciones con cada grupo. ¿Falta algo? ¿Tienes correcto el balance?

2. Identifica la situación de la iglesia nacional en tu campo, como se menciona en la sección tres. ¿Cómo van desarrollando tus relaciones con los creyentes nacionales/los líderes de la iglesia? ¿Hay alguna acción que puedes tomar para edificar tu relación con nacionales clave con los que tienes contacto?

2 comments:

Anna said...

Saludos. Los enlaces al lado del blog están rotos. Me interesa mucho poder accederlos. Qué recomiendan?

jorge rojas said...

muy interesante Blogg. para la publicacion de este tema que muy poco se trata y que sabemos cuan importante es para el buen desarrollo y desempeó de nuestros misioneros.Soy el pastor Jorge Rojas Coordinador nacional del Cuidado Integral del misionero desde Venezuela por la DGM de las asambleas de Dios.Gracias por enviarme el link de este Blogg. Bendiciones